Escritura Corporativa

¿Des- virtualizar?

¿Quien dijo que las relaciones on line no son reales? La primera en decirlo es la RAE cuando define amarionaaragay_turquesa

lo virtual como aquello “Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real”.

Entonces, me pregunto si la  literatura, esa que nos cambió la vida, las imágenes de películas que nos acompañan como paradigmáticas metáforas, o alguna música que vuelve y vuelve recurrente a poner fondo a determinadas situaciones que nos conmueven ¿Son irreales? ¿ Y ese escritor que está en plena parición, en medio de la lidia para encontrar la palabra rotunda, la que más impacta, la que lo da todo de sí, no es tan real como lo es nuestro acto de lectura? Porque os puedo asegurar que cuando escribimos somos sólo eso. Escritura.  También leer es un modo de estar off y on al mismo tiempo, porque a ese acto de lectura se le suma el espacio físico, la coyuntura de vida, el mapa mental, nosotros mismos. Hay libros que recuerdo con frío intenso, aunque el espacio del relato era en el trópico,  depende dónde nos encontramos con ellos. Lo que cuenta es que nos encontremos con ellos, eso es des-virtualizar.

Lo mismo sucede con social media. Y hago la diferencia con las redes sociales que siempre existieron  porque siempre hemos estado inventando tinglados para huir del aislamiento. Entonces, quién dijo que no estamos on y off al mismo tiempo y que lo virtual y lo real son como la luna- el sol, el yin y el yan: Es cierto, vas en metro ¡y venga!  cada uno con su móvil. Pero, nadie está con el móvil, ¿o nos volvimos de repente fetichistas? la herramienta es apenas un puente para estar con alguien. Nunca hemos estado tan comunicados,  pero no con la empresa proveedora de artefactos, sino entre nosotros. Y en el caso del metro,  ¿a quién se le puede pasar por alto que nos estamos desplazando de un punto a otro, y que no dejamos de mirar, por más online que vayamos por la vida,  el trending topic de nuestro folklore subterráneo de cada día? Ese que nos hace mirar y mirar, aunque sea con disimulo.

Entramos y salimos todo el tiempo, y los dos mundos dialogan entre sí. (Al menos jamás por responder un tweet llegué al final de línea) El otro día en la piscina había un grupo de personas que hacían fotos bajo el agua mientras comentaban cómo componer luego un ambiente marino que diese relevancia a las imagenes.

No se vive on ni off, se ensancha la realidad con herramientas. Mientras vivimos la recreamos y expandimos. Al placer de jugar en el agua se le suma una herramienta para aportar al sentido.

Dónde está lo real sino en lo que vivo, no importa cómo. ¿Agobio con los ejemplos? Porque aquí viene otro y este es bueno… Hace días me encontré con una persona  a quien no veía hacía tiempo. A través de Facebook le solicité unas horas de clase y coincidimos. Durante estos años nos estuvimos viendo a través de distintos medios sociales. Hubo un intercambio de me gusta, me lo llevo, la crucé en Foursquare, y alguna vez la retwitee, operaciones sin compromiso,  pero allí estaban sus viajes de formación, sus cambios de trabajo, sus búsquedas, su vida. Tan real como ella misma.  Su avatar, o sea, la representación visual de ella misma, que no es para nada de mentirijillas, es un par de ojos muy abiertos, muy despiertos. Mientras estuvimos juntas sólo podía mirar sus ojos, porque esta fue la imagen ¿virtual? que registré a lo largo de este tiempo de vernos y no vernos. Una suerte de metonimia de la realidad. Si entendemos por metonimia a aquella figura retórica que toma la parte por el todo, como por ejemplo, cuando decimos beber un vaso de agua en lugar de beber el contenido del vaso de agua.

Mientras la miraba descubrí que sabemos muchas cosas de las personas con las cuales intercambiamos en los medios sociales. Y este conocimiento es un capital que hace grandes las relaciones. Conocemos sus indignaciones, sus pasiones y si sabemos leer, sus contradicciones. Y de esto nadie está a salvo. Al vernos, ¿lo real? sólo se trata de continuar el tejido con ese mismo hilo que se estableció a lo  largo del tiempo. Ese canal que se abrió en social media o en una red social, es igual,  y trae los latidos de las personas que apreciamos y valoramos. Muchas son referentes y coincidimos una y cien veces en actividades de nuestro interés. Y con algunas, nos encontramos en actividades de ocio. Estas son las personas compañeras de alguna ruta, aunque no haya mas engagement que llevarlos a nuestro muro o algún favorito esporádico.

He tomado muchas clases de social media y al encontrarme con los formadores nos reconocimos instantáneamente porque desde la vez que dijeron en que canales podíamos encontrarlos hemos estado comunicados Qué más da si a través de un webinar, un hangout, o en una sala de conferencias, que más da si luego en twitter o en el bareto de la esquina. Lo único que vale es la calidad de la conexión,  y ésto depende de cuánto goce produzca el vínculo. Las herramienta son lo de menos. Y lo de más, también. Porque cuánto más las conozcamos más lejos podremos llegar.

Nora Pojomovsky

Escritora corporativa