Escritura Corporativa

Archive for junio, 2009

Cada libro debe sellar un pacto con sus lectores

libro-yepesLas empresas con historia me motivan a escribir. Cada entrevista me va guiando a épocas de un paí­s que viví­ intensamente desde la literatura, y que lo voy reconociendo a través de los relatos individuales.

Las experiencias de las empresas me acercan a pequeños escenarios donde los hechos del entorno se explican con generosidad. Con qué claridad entramos en el clima cotidiano de la guerra, el estraperlo y las migraciones a través del relato de los vecinos del restaurante Can Ramonet de la Barceloneta, hoy prósperos empresarios que entonces trabajaban en puestos del mercado. O cómo se construyó la vida en Castelldefels, una vez que la autoví­a la maridó a Barcelona, hace treinta y tres largos años.

Por cierto, la historia de Restaurante La Canasta, de Castelldefels, es la historia de esta autoví­a que permitió que llegaran en los setenta las rulots con turistas europeos, y en los ochenta estallara el proyecto urbano y de asentamiento de la ciudad. Un cliente de la Canasta dice que antes de la autoví­a se podí­a poner la toalla en cualquier lugar de la playa sin sentir más presencia que la de la brisa.

En otros casos, como en el de la Masí­a Els Segarrulls, donde el paisaje de vides tupidas se supone adornaron con color y sabor la montaña de Olérdola desde tiempos de los primeros pobladores, los í­beros.

Cada libro abre un espacio de intimidad donde no sólo renace la empresa a partir de sus relatos de vida, sino de esos lugares que las vieron desde el inicio, sellando así­ un pacto con los la gente del lugar, con los clientes de toda la vida, y con aquellos potenciales a los cuales se les abre la marca de una manera intimista, simple, y sin máscaras.

La biografí­a del señor M.

madrazo-chicaCuando envié el archivo de las entrevistas al diseñador quise poner en el asunto el titular frágil o aquí­ va una vida. (Cuidar, no juzgar, respetar, no espiar, recibir, acondicionar).
Es la primera vez que haré un libro biográfico. Sorprende la relación í­ntima que se va anudando entre desconocidos, entre quienes no hay más expectativas que ser fieles a los recuerdos y a las palabras justas.
La autobiografí­a no es la vida vivida, nos subiremos al texto escrito y desde allí­ viviremos otra vida. Quien desea hacer su biografí­a siente la urgencia de explicarse en forma de diario, autorretrato, a modo de carta, memorias, hacia atrás, desde el presente; quien quiere autobiografiarse quiere que se comprenda lo incomprensible, las razones que impulsan a elegir ¿elegir? unas u otras acciones. Una biografí­a tiene la duración de la vida, y también la longitud de la memoria, el ejercicio requiere saber preguntarse y ser sincero a la hora de responder.

La biografí­a supone un viaje a generaciones anteriores, aunque se comience a escribir desde el momento de nacer. Allí­ es cuando nos damos cuenta del escaso margen de libre albedrí­o que juega a nuestro favor. A veces me pregunto si venimos a explicar, o a saldar, o a pagar. Los acontecimientos no son esenciales, sino el pretexto donde encaja la forma milagrosa de estar vivo. Esto es la biografí­a, una alumbradora de nuestra propia vida.

“Nunca olvides esto…”

Cuando entrevistaba para Nunca olvides esto un directivo me dijo que aprendí­a de sus errores y de interrogar mil veces a las cosas. Entonces, de vez en cuando algo se aclaraba. Y me explicó lo siguiente:”
-Era vecino mí­o, un señor que era minero, un personaje increí­ble. Se llamaba Severiano. A veces, los técnicos se reuní­an y decidí­an atacar un tajo para sacar el carbón y decí­an:-” Vamos a sacarlo por aquí­”.
Severiano decí­a:- “Yo creo que por ahí­ no va la veta del carbón, va por ahí­” y luego los ingenieros, con cierta desconfianza, iban por donde Severiano habí­a indicado y lo encontraban. Sorprendidos una vez le preguntaron:
– “Severiano, cómo es que tu sabes por donde va el carbón” y él respondió: “Mirando mucho p’a ello”.
Las conclusiones de este libro se hicieron mirando mucho p’a ello buscando la veta que conducí­a a responder una pregunta que quiero trasladarles: ¿ Qué hace grande a una persona, en este caso, qué hace grande a un directivo?
Los invito a que miremos juntos… (más…)

Cada empresa tiene su propia musicalidad

Cada empresa tiene su propia musicalidad. Como nuestra casa. Los sonidos expresan culturas y formas de hacer. Un escritor corporativo sabe reconocer esas notas y es capaz de ejecutarlas para conmover.

Cuando escribo para una empresa atravieso un puente instantáneo entre su obra y la gente.Me conecto con lo que soy y lo que quiero ser. Es cuando siento el envión fuerte de la vida y el sueño. Desde ese lugar desvelo con naturalidad sensaciones y emociones que me vinculan con la energí­a viva de las organizaciones y su necesidad de darse a conocer.

El concierto comienza a sonar. Cambia de dueño. Ahora está del lado del público.

Cada nota está predestinada a mover algo de su lugar: a aquellos que se mantienen al margen, los que aplauden a rabiar, los promotores, los que sueñan estar en el primer palco pero nunca podrán, los espectadores, los defensores a muerte.

Cuando la música se afina está a la altura exacta de lo esperado. Coincide con el color de los deseos y viene el impulso de bailar. La danza es acción y éste es mi objetivo. ¡Movilizar!

El texto corporativo hace latir los productos y evidencia las empresas. Deja huellas en el asfalto y en la memoria.

Es una música que debe seguir flotando en el aire.

Can Ramonet, la taberna más antigua de la Barceloneta

Invitación a la celebración aniversaria de Can RamonetCuando me reuní­ con Magda, la propietaria del restaurante Can Ramonet para analizar el proyecto del libro corporativo, no imaginaba que iba a encontrarme con una historia tan rica.

Suponí­a que una antigua taberna tení­a lo suyo, de ahí­ la idea de hacer un libro, pero a medida que comenzaron las entrevistas con la familia, con los vecinos, y la investigación en los archivos históricos descubrí­ que la historia me iba empujando.

Nos comenzó a asaltar la pregunta de porqué este lugar fue siempre bodega y llegamos a la conclusión que aquí­ hay un genius loci, como se llama en arquitectura a aquellos lugares que tienen el espiritu de permanecer, siempre fieles a si mismos. Será el duende del vino escondido en los viejos toneles que se inspira con el aroma? O tal vez le impulsó a perpetuarse hasta la eternidad la inmensa alegrí­a de los pocos vecinos que viví­an en la Barceloneta de 1763 cuando vieron abrir las puertas de la taberna?

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